1. Exuberancia.
Disponemos de una apabullante y diversa cantidad de datos. Se trata de un
volumen de información tan profuso que es por sí mismo parte del escenario en
donde nos desenvolvemos todos los días
2. Omnipresencia. Los
nuevos instrumentos de información, o al menos sus contenidos, los encontramos
por doquier, forman parte del escenario público contemporáneo (son en buena
medida dicho escenario) y también de nuestra vida privada.
3. Irradiación. La Sociedad de la Información también se distingue
por la distancia hoy prácticamente ilimitada que alcanza el intercambio de
mensajes
4. Velocidad. La comunicación, salvo fallas técnicas, se ha vuelto
instantánea. Ya no es preciso aguardar varios días, o aún más, para recibir la
respuesta del destinatario de un mensaje nuestro e incluso existen mecanismos
para entablar comunicación simultánea a precios mucho más bajos que los de la
telefonía tradicional.
5. Multilateralidad/Centralidad. Las capacidades técnicas de la comunicación
contemporánea permiten que recibamos información de todas partes, aunque lo más
frecuente es que la mayor parte de la información que circula por el mundo
surja de unos cuantos sitios.
6. Interactividad/Unilateralidad. A diferencia de la comunicación convencional los
nuevos instrumentos para propagar información permiten que sus usuarios sean no
sólo consumidores, sino además productores de sus propios mensajes
7. Desigualdad. La Sociedad de la Información ofrece tal abundancia
de contenidos y tantas posibilidades para la educación y el intercambio entre
la gente de todo el mundo, que casi siempre es vista como remedio a las muchas
carencias que padece la humanidad.
8. Heterogeneidad. En los medios contemporáneos
y particularmente en la Internet se duplican –y multiplican– actitudes,
opiniones, pensamientos y circunstancias que están presentes en nuestras
sociedades
9. Desorientación. La
enorme y creciente cantidad de información a la que podemos tener acceso no
sólo es oportunidad de desarrollo social y personal.
10. Ciudadanía pasiva. La dispersión y abundancia de mensajes, la
preponderancia de los contenidos de carácter comercial y particularmente
propagados por grandes consorcios mediáticos y la ausencia de capacitación y
reflexión suficientes sobre estos temas, suelen aunarse para que en la Sociedad
de la Información el consumo prevalezca sobre la creatividad y el intercambio
mercantil sea más frecuente que el intercambio de conocimientos.
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